Estar presente: pequeñas prácticas que marcan la diferencia

En un entorno profesional donde las agendas están llenas, las conversaciones van rápido y las decisiones se acumulan, es fácil dejar de estar presente. De estar de verdad. Aquí y ahora. Con atención, intención y en un movimiento coherente.

Y sin embargo, muchos de los retos que enfrentamos en equipos y organizaciones no requieren más velocidad o cantidad. Requieren más presencia. Como mencionábamos en artículos anteriores, no se trata solo de qué hacemos, sino desde dónde lo hacemos.

La buena noticia es que estar presente no es un estado místico ni una habilidad reservada a unos pocos. Es una práctica que se entrena. A menudo, con hábitos sencillos.

No necesitas media hora libre ni cambiar grandes rutinas. Puedes empezar con pequeñas paradas para reconectar contigo, con tus recursos y tu propósito.

Antes de intervenir en una reunión, responder un email importante o tomar una decisión:

  • Haz una respiración consciente.
  • Pregúntate: ¿Desde dónde estoy a punto de responder?

Durante el día, haz una “micro exploración corporal”:

  • ¿Siento mis pies?
  • ¿Tengo tensión en hombros o mandíbula?
  • ¿Qué sensación hay en el estómago?

La mente engaña. El cuerpo no miente. Escúchalo.

Hazte esta pregunta en mitad del día:

¿Dónde está mi atención ahora?

¿En lo que pasó ayer? ¿En lo que podría salir mal el mes que viene?

Estar presente es saber dónde estás, volver al momento… y desde ahí, dar el siguiente paso con coherencia. El pasado no lo puedes cambiar y el futuro se construye desde el presente.

Al cerrar la jornada, detente un momento:

  • ¿Cuándo estuve verdaderamente presente hoy?
  • ¿Cuándo me desconecté?
  • ¿Qué aprendí sobre mí?

Una pregunta sin juicio puede darte claridad… y un mejor punto de partida para el día siguiente.

S – Stop: me detengo
T – Take a breath: respiro
O – Observe: observo cuerpo, emoción, pensamiento
P – Proceed: continúo, pero desde otro lugar

Esta práctica de 30 segundos puede evitar un conflicto innecesario, una reacción automática… o simplemente recordarte que estás aquí.

En una situación de dificultad o bloqueo:

  • Haz una pausa breve. Si puedes, sal a la calle, respira aire fresco y camina unos minutos.
  • Pregúntate:
    • ¿Qué recurso personal tengo disponible ahora mismo?
    • ¿Qué funcionó antes en situaciones similares?
    • ¿En quién o en qué me puede apoyar?

Estar presente también es reconectar con los recursos disponibles en este momento.

Cuando te sientas desconectado/a, frustrado/a o atrapado/a en la rutina:

  • Haz una pausa (puede ser 30 segundos).
  • Pregúntate con honestidad:
    • ¿Para qué estoy haciendo esto realmente?
    • ¿Qué intención hay detrás de esta acción o decisión?
    • ¿Está alineado con mi propósito? ¿Cómo podría reformular mi intención?

No siempre puedes cambiar la tarea, pero sí puedes cambiar la forma de estar en ella.
Reconectar con el para qué devuelve sentido, energía y dirección.

Presencia no es perfección. Es práctica. Es reconectar con el aquí y ahora. Y desde ahí, con lo que el presente y el futuro que emerge está pidiendo de ti.

¿Te gustaría profundizar en este tema?

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