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Lealtades invisibles en el desarrollo de las mujeres («yo como tú», «yo por ti»…)

Vivimos bajo la ilusión de tener el control total sobre nuestras vidas y carreras, que podemos actuar libremente, que somos conscientes de todas nuestras decisiones. Sin embargo, a menudo pasamos por alto que somos seres sistémicos, que vivimos en y entre sistemas. Muchas veces pasamos por alto la influencia de los sistemas a los que pertenecemos (una familia, un equipo, una organización o un país). Estos sistemas moldean nuestras decisiones de manera más profunda de lo que imaginamos e influyen en nuestro desarrollo personal y profesional.

Durante años, he impartido talleres de liderazgo sistémico para ser más conscientes de estas interconexiones y explorar qué necesitan los sistemas del liderazgo. Recientemente, tuve el privilegio de facilitar un taller para directivas y profundizar en los obstáculos y recursos en el desarrollo personal y profesional de las mujeres desde la mirada sistémica.

Me gustaría compartir tres aprendizajes en relación con el desarrollo personal y profesional de las mujeres:

Nuestra lealtad a los sistemas a los que pertenecemos, especialmente a nuestra familia, puede ser tanto una fuente de fortaleza como una limitación para nuestro crecimiento cuando no somos conscientes de nuestra historia y de las posibles lealtades invisibles.

Imagina que eres una directiva y detrás de ti se encuentran las generaciones pasadas de tu familia, con todas sus esperanzas, sueños y expectativas profesionales que quizás fueron truncadas. Eso que no pudo ser, puede manifestarse ahora en el presente como una lealtad por amor hacia tus familiares que te arrastre a actuar del mismo modo: yo como tú”, “yo igual que tú”, o “yo te sigo”, a pesar de ser un momento, entorno o una persona diferente.

Quizás mujeres de anteriores generaciones no tuvieron las oportunidades profesionales deseadas. Quizás ahora sí que se abran esas oportunidades, pero internamente puedes quedar atrapada en este tipo de lealtades inconscientes “yo como tú”. Si aprovechas esas oportunidades profesionales te parecerías menos a las mujeres de tu familia y romperías esa “tradición”, digamos que serías desleal a tu sistema familiar.

Lo revelador, es que si le preguntáramos a las madres y abuelas: ¿Qué querrían para sus hijas y nietas? Su respuesta más probable sería “que sean felices, que sean ellas mismas”, …no que sean como yo.

Todo lo no resuelto en una generación, pasa a la siguiente generación. En este sentido, los sueños no cumplidos de anteriores de generaciones dan una segunda oportunidad en siguientes generaciones.

Esto puede convertirse en una carga cuando se vive de manera inconsciente, es decir, cuando uno no se da cuenta que está viviendo el sueño de otro en lugar del suyo propio, y pueda quedar atrapada en la dinámica “yo por ti”.

La mala noticia es que no podemos cambiar el pasado. Permanecer en el rechazo y en los sentimientos de injusticia del pasado limitan nuestro potencial. La buena noticia es que los sueños que no pudieron hacerse realidad en el pasado son semillas de evolución. Podemos integrar el pasado en nuestro presente y futuro, a través del agradecimiento, reconocimiento y aceptación. Integrarlo abre nuevas oportunidades e impulsa nuestro potencial.

Para ello, es fundamental reconocer y honrar los sueños no cumplidos de nuestros antepasados, y agradecer todo lo que sí pudo darse. Esto implica aceptar el pasado tal como fue y comprometernos a crear nuestro propio futuro, al tiempo que expresamos gratitud por todo lo recibido de las generaciones anteriores y las oportunidades que se nos brindan. También aprender a vivir nuestras propias vidas y perseguir nuestros propios sueños.

Lo revelador aquí también, es que cuando se hace ese agradecimiento y reconocimiento a lo anterior, si le preguntáramos a las madres y abuelas: ¿Qué querrían para sus hijas y nietas? Su siguiente respuesta más probable sería “que vivan sus propios sueños”.

Las configuraciones sistémicas y el coaching sistémico son poderosas herramientas para reconocer estas posibles lealtades invisibles y avanzar en pasos de mejora hacia el desarrollo personal y profesional.

En el contexto profesional, muchas mujeres han sido o se han sentido excluidas o limitadas sus oportunidades profesionales. Ahora en el presente, pueden impulsarse iniciativas encaminadas a mejorar estas posibles exclusiones o desigualdades.

Sin embargo, al implementar estas iniciativas, es crucial comprender cómo funcionan los sistemas y cómo pueden surgir nuevas formas de exclusión si no se abordan adecuadamente. Los sistemas buscan estar completos, y cualquier intento de inclusión que se realice a expensas de excluir a otros puede generar divisiones y polarización. Por lo tanto, es esencial adoptar un enfoque que incluya a todas las partes dando a cada uno su lugar y fomentando la unión y reconciliación.

Gracias a todas las madres, abuelas, bisabuelas y todas las mujeres de anteriores generaciones por abrirnos camino, por darnos la vida, por vuestro amor, fortaleza, y por tanto recibido. No podemos devolveros todo lo recibido en esa misma medida. La mejor manera de honrarlo es hacer algo bueno con ello ahora en el presente y entregarlo hacia adelante a las nuevas generaciones y a la sociedad, ¡ese es nuestro compromiso!